viernes, 24 de mayo de 2013


SONETOS



Estoy soñando un mundo de colores
En el cielo irreal del pensamiento
Por los caminos de los sentimientos
Por los senderos de las ilusiones.

Un mundo azul, carente de dolores
Sin hambres, guerras, mentiras. Sin tormentos
Dándole de beber a los sedientos
Donde se hablen de paz los corazones

En este cielo, de colores soñado

Este lugar, magnifico e incierto
Donde cante el juglar enamorado

En el medio del pecho colocado
Es el cielo que llevamos dentro
Ese cielo que tanto hemos buscado.

De mirar en el cielo, los poetas
De juntar las palabras en los versos
La forma de expresar sus pensamientos
De buscar en nuestras mentes inquietas

De no querer cerrar ninguna puerta
De batallar seguros y contentos
En un oasis  de amor y sentimientos
Tan sólo es la palabra lo que cuenta.

Subiremos al campo de la aurora
Olvidaremos a todos los inventos
Que en la mente del hombre se amontonan

Hoy poco son para todos portentos
Ni en la paz de la vida colaboran
Sembrando la semilla de los muertos.


De los muertos del mundo estoy hablando
Esos que mueren cada día un pedazo
Se les coló la muerte en sus regazos
Por los campos del mundo caminando

No solo de vivir el hombre muere
Se muere de vivir sin tener vida
De saber que la partida está perdida
Se muere a pesar de que no quiere

No solo le alimenta la comida
Si en el campo del alma ya no tiene
La fe ni la esperanza de la vida.

Es una lucha estéril y perdida
Cuando el tren del destino se detiene
En vía final donde todo termina.


No comulgo con ruedas de Vespinos
Ni me creo la paz de los telediarios
Si Jesulín se casa con la Campanario
Me deja el cuerpo de cubito supino.

No me creo el triunfalismo del Aznar
Ni en su corte de necios panfletarios
Que mienten mientras rezan los rosarios
Para que les concedan los bienes de ganar.

Me repugna que el jefe americano
Defienda a los que aprietan el gatillo
Ignorando si se les fue la mano.

El que se mueran de hambre los afganos
O que los pasen a todos a cuchillos
Le da igual pues no son sus hermanos.



Que en Kioto no firmen los convenios
Ni acepten los acuerdos por la Tierra
Más que asustarnos, de veras, nos aterra
De que estos locos se piensen que son genios.

¿Quien puso en el despacho al botarate,
Fanfarrón, ignorante, presumido
Alcohólico, farsante, resentido
Camorrista y loco de remate?

Piqué, con sus golpes de cabeza
Nos hizo a todos siervos del bandido
Aumentando aún más nuestra tristeza.

Dejando al descubierto la pobreza
De que al amo del mundo sometidos
Simplemente porque nada en riquezas.


Paco González Maqueda